EL ORIGEN Y LA FORMACIÓN DE LAS ISLAS CANARIAS.
El número de teorías sobre el posible origen de Canarias es bastante elevado. Desde las teorías Precientíficas hasta las basadas en la Tectónica de Placas, la mayoría están hoy descartadas a favor de dos teorías, muy controvertidas y discutidas.
Según el relato de Platón, al Oeste de Gibraltar existía un extenso continente (la Atlántida) que quedó destruido por un cataclismo ocurrido en tan sólo un día y una noche.
Más adelante se relacionó a Canarias y el resto de las islas macaronésicas (Azores, Madeira, Salvajes, Cabo Verde), pensándose que serían las cumbres más altas que habían quedado sobre la superficie del mar tras el hundimiento de la Atlántida.
En realidad, esta leyenda no tiene base científica, ya que está comprobado que en esta zona del Atlántico no existe corteza continental.
TEORÍAS ANTERIORES A LA TECTÓNICA DE PLACAS.
E. HERNANDEZ‑PACHECO, estudiando detenidamente las islas orientales afirmó, en 1910, que en parte son continentales. Esta división del Archipiélago en islas oceánicas (las occidentales) y continentales (las orientales) subsiste prácticamente hasta la actualidad.
TEORÍAS BASADAS EN LA TECTÓNICA DE PLACAS.
Dentro de esta apartado hay que diferenciar dos grupos:
1) Los que siguen suponiendo que el Archipiélago es un fragmento del continente africano, que se originó por desgarramiento del bloque continental como consecuencia de su desplazamiento.
Según WEGENER, las Islas Canarias serían trozos continentales desgajados de África en su desplazamiento, que posteriormente fueron recubiertos total o parcialmente por lavas.
Un problema geológico aún por resolver en las Islas Orientales es la existencia de restos fósiles de aves no voladoras (huevos de aves similares a los avestruces) y de tortugas y serpientes. Este hecho parece apoyar las hipótesis que dicen que al menos Fuerteventura y Lanzarote son de origen continental, es decir, que son fragmentos del continente africano.
2) Los más modernos y científicamente más aceptables, que consideran que el origen de las islas es puramente magmático.
Después de que fue aceptada la idea de la tectónica de placas y expansión oceánica, se produjo una lógica tendencia a encajar en este nuevo marco la génesis del Archipiélago Canario.
TEORÍA DEL PUNTO CALIENTE.
(MORGAN, 1971). Esta teoría señala el origen de las Islas en un ambiente estrictamente de intraplaca.
Desde las investigaciones del científico canadiense T. WILSON en el archipiélago de Hawai, pareció haberse encontrado una explicación razonable y generalizada para todas las zonas volcánicas activas localizadas en posición de intraplaca, como es el caso del Archipiélago Canario.
La explicación a nuestro archipiélago vino sugerida, además de por su posición, por su disposición linear y perpendicular a la dorsal medioatlántica.
El modelo de T. WILSON supone la existencia de una zona de elevada temperatura, fija a gran profundidad, bajo la litosfera, que por su tamaño puntual con relación a la tierra y su alta temperatura se le ha llamado punto caliente. Cuando el magma originado en dicho punto sale a la superficie en una placa litosférica en movimiento, se formarán islas volcánicas, que irán siendo desplazadas de su lugar originario y serán tanto más antiguas cuanto más alejadas del punto de generación del magma se encuentren.
Las primeras dataciones radiométricas que se hicieron en las islas indicaban que efectivamente la edad de las islas decrecía desde el NE (Lanzarote, 19 m.a.) hasta el SO (El Hierro, menos de 1 m.a.), con lo que el modelo parecía explicar correctamente su génesis.
Sin embargo existen algunas dificultades que se oponen a esta teoría:
a)Existen en Canarias interrupciones del proceso eruptivo de hasta 8 m.a., comportamiento inexplicable en este modelo.
b)La placa Africana no se ha movido de su sitio en 25 m.a., lo que implica la imposibilidad del desplazamiento de la corteza oceánica en el área de Canarias, durante este período.
c)El volcanismo contemporáneo en los extremos del Archipiélago (La Palma y Lanzarote) pero sin afectar a El Hierro, parece contradecir esta hipótesis.
d)Dataciones radiométricas más precisas y recientes parecen indicar una mayor juventud de Lanzarote (11 m.a.) con respecto a Fuerteventura (17 m.a.).
El número de teorías sobre el posible origen de Canarias es bastante elevado. Desde las teorías Precientíficas hasta las basadas en la Tectónica de Placas, la mayoría están hoy descartadas a favor de dos teorías, muy controvertidas y discutidas.
Según el relato de Platón, al Oeste de Gibraltar existía un extenso continente (la Atlántida) que quedó destruido por un cataclismo ocurrido en tan sólo un día y una noche.
Más adelante se relacionó a Canarias y el resto de las islas macaronésicas (Azores, Madeira, Salvajes, Cabo Verde), pensándose que serían las cumbres más altas que habían quedado sobre la superficie del mar tras el hundimiento de la Atlántida.
En realidad, esta leyenda no tiene base científica, ya que está comprobado que en esta zona del Atlántico no existe corteza continental.
TEORÍAS ANTERIORES A LA TECTÓNICA DE PLACAS.
E. HERNANDEZ‑PACHECO, estudiando detenidamente las islas orientales afirmó, en 1910, que en parte son continentales. Esta división del Archipiélago en islas oceánicas (las occidentales) y continentales (las orientales) subsiste prácticamente hasta la actualidad.
TEORÍAS BASADAS EN LA TECTÓNICA DE PLACAS.
Dentro de esta apartado hay que diferenciar dos grupos:
1) Los que siguen suponiendo que el Archipiélago es un fragmento del continente africano, que se originó por desgarramiento del bloque continental como consecuencia de su desplazamiento.
Según WEGENER, las Islas Canarias serían trozos continentales desgajados de África en su desplazamiento, que posteriormente fueron recubiertos total o parcialmente por lavas.
Un problema geológico aún por resolver en las Islas Orientales es la existencia de restos fósiles de aves no voladoras (huevos de aves similares a los avestruces) y de tortugas y serpientes. Este hecho parece apoyar las hipótesis que dicen que al menos Fuerteventura y Lanzarote son de origen continental, es decir, que son fragmentos del continente africano.
2) Los más modernos y científicamente más aceptables, que consideran que el origen de las islas es puramente magmático.
Después de que fue aceptada la idea de la tectónica de placas y expansión oceánica, se produjo una lógica tendencia a encajar en este nuevo marco la génesis del Archipiélago Canario.
TEORÍA DEL PUNTO CALIENTE.
(MORGAN, 1971). Esta teoría señala el origen de las Islas en un ambiente estrictamente de intraplaca.
Desde las investigaciones del científico canadiense T. WILSON en el archipiélago de Hawai, pareció haberse encontrado una explicación razonable y generalizada para todas las zonas volcánicas activas localizadas en posición de intraplaca, como es el caso del Archipiélago Canario.
La explicación a nuestro archipiélago vino sugerida, además de por su posición, por su disposición linear y perpendicular a la dorsal medioatlántica.
El modelo de T. WILSON supone la existencia de una zona de elevada temperatura, fija a gran profundidad, bajo la litosfera, que por su tamaño puntual con relación a la tierra y su alta temperatura se le ha llamado punto caliente. Cuando el magma originado en dicho punto sale a la superficie en una placa litosférica en movimiento, se formarán islas volcánicas, que irán siendo desplazadas de su lugar originario y serán tanto más antiguas cuanto más alejadas del punto de generación del magma se encuentren.
Las primeras dataciones radiométricas que se hicieron en las islas indicaban que efectivamente la edad de las islas decrecía desde el NE (Lanzarote, 19 m.a.) hasta el SO (El Hierro, menos de 1 m.a.), con lo que el modelo parecía explicar correctamente su génesis.
Sin embargo existen algunas dificultades que se oponen a esta teoría:
a)Existen en Canarias interrupciones del proceso eruptivo de hasta 8 m.a., comportamiento inexplicable en este modelo.
b)La placa Africana no se ha movido de su sitio en 25 m.a., lo que implica la imposibilidad del desplazamiento de la corteza oceánica en el área de Canarias, durante este período.
c)El volcanismo contemporáneo en los extremos del Archipiélago (La Palma y Lanzarote) pero sin afectar a El Hierro, parece contradecir esta hipótesis.
d)Dataciones radiométricas más precisas y recientes parecen indicar una mayor juventud de Lanzarote (11 m.a.) con respecto a Fuerteventura (17 m.a.).
TEORÍA DE LA FRACTURA PROPAGANTE.
(ANGUITA y HERNÁN, 1975). Como un intento de resolver las dificultades de la teoría anterior propusieron una solución alternativa, que no requiere movimiento alguno de la placa africana para explicar el origen del Archipiélago y la progresión de edades.
En esta teoría se relacionan los plegamientos alpinos con las fases de formación del Archipiélago. Estos autores proponen que las fases volcánicas del archipiélago se desarrollaron tras las fases compresivas que dieron lugar al levantamiento del Atlas, y durante las cuales la tensión orogénica fracturó la corteza en su zona más débil, es decir en la zona de contacto entre la corteza continental y la oceánica.
Según ellos, una de las principales fracturas del vecino Atlas, se prolongaría hasta el Archipiélago y se reactivaría periódicamente, facilitando la salida del magma, durante los sucesivos impulsos de compresión distensión de la orogenia alpina. De esta forma también Lanzarote aparecería como la isla más antigua y El Hierro como la más moderna, dado que la fractura se extendería primero sobre la corteza oceánica más cercana al continente africano y desde allí poco a poco se iría extendiendo hacia el interior del Atlántico. De ahí el nombre de fractura propagante.
Sin embargo ésta hipótesis, por si sola no es del todo satisfactoria dado que los tres ciclos eruptivos en que se divide la historia geológica del Archipiélago (Complejo basal, Erupciones fisurales o Primer Ciclo Eruptivo y Volcanismo Central o Segundo y Tercer Ciclo Eruptivo), no poseen una total correspondencia con los ciclos de compresión y distensión del Atlas Africano. Además, en los últimos estudios detallados no se han encontrado indicios claros de la prolongación de esta falla del Atlas hacia Canarias.
LOS PROCESOS MORFODINÁMICOS EN CANARIAS.
Las características propias de los distintos tipos de rocas, su disposición y su grado de fisuración, son factores que influyen directamente sobre la forma de modelado resultante.
La resistencia de una roca a la erosión esta condicionada por sus propiedades de dureza, textura, estructura, composición y por el clima y erosión que actuen sobre ella.
Las acciones erosivas más abundantes en Canarias son las de tipo mecánico, frente a las que las rocas más coherentes serán las que muestren mayor resistencia. Los piroclastos, aunque estén cementados, van a tener poca resistencia, por lo que dan formas de excavación amplias y con pendientes suaves. Los basaltos son más resistentes que los piroclastos, dando escarpes mayores. Las traquitas y fonolitas son las más resistentes de todas y es sobre ellas donde aparecen los escarpes más importantes de las islas (Pared de las Cañadas, Caldera de Taburiente, etc.).
Cuando aparecen coladas de lava intercaladas entre piroclastos, suelen ser zonas muy débiles frente a la erosión, porque al progresar la erosión en las capas de piroclastos, las coladas de lava de encima estan inestables y se desprenden con el paso del tiempo.
Los conos volcánicos piroclásticos, por su elevada permeabilidad, no se ven afectados por las aguas de arroyada, pero el agua de lluvia va alterando sus minerales y los productos resultantes van rellenando huecos y cementando el material hasta disminuir su permeabilidad. Una vez que ocurre esto, las aguas corren ladera abajo, arrastrando fragmentos y haciendo surcos en el cono, que se acentúan progresivamente. En el interior del crater, la gravedad produce la caida de derrubios que suavizan el desnivel existente entre el fondo y el borde del crater.
Las formas volcánicas simples se conservan mejor en climas secos, por lo que es en Lanzarote y Fuerteventura donde se localizan estas formas perfectamente reconocibles y conservadas. En las islas occidentales, las formas volcánicas se alteran rápidamente formándose espesos suelos, sobre los que se asientan una abundante vegetación.
En determinados periodos de tiempo no se produjeron erupciones volcánicas en Canarias, dándose solamente procesos erosivos que hicieron desaparecer las formas volcánicas originales y en su lugar se observan únicamente, pitones y mesas o relieves volcánicos invertidos.
Los pitones constituyen accidentes de fuerte pendiente, que se corresponden con antiguos centros de emisón puntual y que resaltan en el relieve, por la mayor dureza de las rocas que los forman con respecto a las rocas encajantes. Existen pitones ácidos (traquita, fonolita) de color claro y con disyunción columnar pero cuyos prismas son de menor espesor y de una gran longitud. En zonas áridas, los pitones dan resaltes bastante notables y no presentan alteración, sin embargo en zonas humedas, aunque siguen dando desniveles, escarpados, están mucho más alterados, sus fisuras están colonizadas por plantas y existen taludes de derrubios.
Las lavas fluidas discurren por los sectores más bajos topográficamente, y la erosión posterior puede llegar a dar un relieve invertido, ya que las aguas salvajes y torrentes erosionan las laderas adyacentes, pero no las lavas del fondo del valle por ser más resistentes. Al final se obtiene un relieve volcanico invertido, y a la superficie de las coladas que han sobrevivido a la erosión se le llama mesa (Mesa de Tejina, Tenerife).
Otras formas de modelado de relieve que pueden observarse en Canarias son:
a. Playas: Acumulación de materiales detríticos formando una alineación que se adapta a las líneas de costa.
b. Dunas Litorales: Las arenas acumuladas en las playas y sobre todo en la bajamar de las rasas actuales, son arrastradas por los vientos que soplan del mar y acumuladas tierra adentro, pero cercanas a la costa, en campos de dunas. Ej: Dunas de Maspalomas, Dunas de Corralejo.
c. Depósitos aluviales: Se deben a la acción de las aguas salvajes. Son transportados a través de valles o barrancos llegando en muchos casos hasta la desembocadura de ellos,
donde se depositan en diferentes capas formando terrazas del tipo de la Terraza de las Palmas (Formación Detrítica de Las Palmas), que debido a las transgresiones y regresiones marinas está formada por la alternancia de depósitos continentales (aluviones) y depósitos marinos. La base de la formación está formada por fonolitas. Su edad, datada por fósiles marinos, la sitúa en el Plioceno. La columna litológica general de la Terraza cpmenzaría, en la base, con rocas fonolíticas, y sucesivamente: rocas sedimentarias de caracter continental (piedemonte inferior), rocas sedimentarias de origen marino y rocas sedimentarias de origen continental (piedemonte superior).
d. Barrancos: El modelado del relieve insular está condicionado por la red de barrancos que recogen agua de sus respectivas cuencas. Las lluvias torrenciales en las cumbres van erosionando con preferencia la región central de la que irradian todas las cuencas cuyas amplias cabeceras se van estrechando hacia el tramo medio del cauce. Normalmente aparecen secos, pero a principios de siglo casi todos llevaban una corriente, más o menos regular de agua.Los interfluvios son las formas del relieve que quedan entre dos barrancos, como es el caso de las rampas, en sectores modernos de las islas, con barrancos menos profundos y laderas no demasiado erosionadas. Y también de los cuchillos.
e. Valles en U: Se trata de valles en V normales, pero sus desarrollados piedemontes (derrubios de ladera) se extienden casi hasta el eje del cauce.
f. Cuchillos: Agudas crestas que quedan como testigos de la erosión de las laderas y normalmente son líneas divisorias entre dos valles o barrancos. Asociados a formaciones antiguas.
g. Plataforma de abrasión: Se forma como consecuencia de la acumulación de materiales resultantes de la acción del oleaje sobre el acantilado que lo hace retroceder. Ej: Dedo de Dios (Risco Partido).
h. Panales o alveolos: Oquedades originadas en la roca por la acción del viento cargado de partículas.
i. Mesas: Es el resultado de la acción erosiva de las aguas salvajes sobre las laderas de un valle ocupado por una colada basáltica. Se van abriendo pequeños barrancos en los bordes de la colada lávica y dada su resistencia, la incisión prospera rapidamente en los lugares que antes ocupaban las laderas. La antigua colada de lava puede llegar a localizarse topográficamente más elevada que las antiguas laderas, ahora convertidas en valle, se habla de relieve invertido y a la antigua superficie de las coladas, se les denomina mesa, por su aspecto llano.
j. Glacis: Derrubios depositados al final de una ladera escarpada y originados por la acción de las aguas salvajes.
k. Taffonis: Oquedades originadas en las rocas originadas por la humedad del aire. Se manifiestan sobre todo en las zonas litorales por acción del spray marino. (Alcanzan su máximo desarrollo en las Series Antiguas)
l. Valles en V: Originados por la acción de las aguas salvajes o de arroyada.
ll. Calderas de erosión: (vistas en los módulos 8 y 9). Relacionadas con los barrancos.
m. Terrazas: Depósitos de sedimentos.
n. Playas levantadas: Debidas a movimientos eustáticos.
o. Procesos periglaciares: En las cumbres de Tenerife y La Palma, las heladas nocturnas y las nevadas permiten la aparición de geliflacción y solifluxión y los típicos suelos poligonales.
En esta teoría se relacionan los plegamientos alpinos con las fases de formación del Archipiélago. Estos autores proponen que las fases volcánicas del archipiélago se desarrollaron tras las fases compresivas que dieron lugar al levantamiento del Atlas, y durante las cuales la tensión orogénica fracturó la corteza en su zona más débil, es decir en la zona de contacto entre la corteza continental y la oceánica.
Según ellos, una de las principales fracturas del vecino Atlas, se prolongaría hasta el Archipiélago y se reactivaría periódicamente, facilitando la salida del magma, durante los sucesivos impulsos de compresión distensión de la orogenia alpina. De esta forma también Lanzarote aparecería como la isla más antigua y El Hierro como la más moderna, dado que la fractura se extendería primero sobre la corteza oceánica más cercana al continente africano y desde allí poco a poco se iría extendiendo hacia el interior del Atlántico. De ahí el nombre de fractura propagante.
Sin embargo ésta hipótesis, por si sola no es del todo satisfactoria dado que los tres ciclos eruptivos en que se divide la historia geológica del Archipiélago (Complejo basal, Erupciones fisurales o Primer Ciclo Eruptivo y Volcanismo Central o Segundo y Tercer Ciclo Eruptivo), no poseen una total correspondencia con los ciclos de compresión y distensión del Atlas Africano. Además, en los últimos estudios detallados no se han encontrado indicios claros de la prolongación de esta falla del Atlas hacia Canarias.
LOS PROCESOS MORFODINÁMICOS EN CANARIAS.
Las características propias de los distintos tipos de rocas, su disposición y su grado de fisuración, son factores que influyen directamente sobre la forma de modelado resultante.
La resistencia de una roca a la erosión esta condicionada por sus propiedades de dureza, textura, estructura, composición y por el clima y erosión que actuen sobre ella.
Las acciones erosivas más abundantes en Canarias son las de tipo mecánico, frente a las que las rocas más coherentes serán las que muestren mayor resistencia. Los piroclastos, aunque estén cementados, van a tener poca resistencia, por lo que dan formas de excavación amplias y con pendientes suaves. Los basaltos son más resistentes que los piroclastos, dando escarpes mayores. Las traquitas y fonolitas son las más resistentes de todas y es sobre ellas donde aparecen los escarpes más importantes de las islas (Pared de las Cañadas, Caldera de Taburiente, etc.).
Cuando aparecen coladas de lava intercaladas entre piroclastos, suelen ser zonas muy débiles frente a la erosión, porque al progresar la erosión en las capas de piroclastos, las coladas de lava de encima estan inestables y se desprenden con el paso del tiempo.
Los conos volcánicos piroclásticos, por su elevada permeabilidad, no se ven afectados por las aguas de arroyada, pero el agua de lluvia va alterando sus minerales y los productos resultantes van rellenando huecos y cementando el material hasta disminuir su permeabilidad. Una vez que ocurre esto, las aguas corren ladera abajo, arrastrando fragmentos y haciendo surcos en el cono, que se acentúan progresivamente. En el interior del crater, la gravedad produce la caida de derrubios que suavizan el desnivel existente entre el fondo y el borde del crater.
Las formas volcánicas simples se conservan mejor en climas secos, por lo que es en Lanzarote y Fuerteventura donde se localizan estas formas perfectamente reconocibles y conservadas. En las islas occidentales, las formas volcánicas se alteran rápidamente formándose espesos suelos, sobre los que se asientan una abundante vegetación.
En determinados periodos de tiempo no se produjeron erupciones volcánicas en Canarias, dándose solamente procesos erosivos que hicieron desaparecer las formas volcánicas originales y en su lugar se observan únicamente, pitones y mesas o relieves volcánicos invertidos.
Los pitones constituyen accidentes de fuerte pendiente, que se corresponden con antiguos centros de emisón puntual y que resaltan en el relieve, por la mayor dureza de las rocas que los forman con respecto a las rocas encajantes. Existen pitones ácidos (traquita, fonolita) de color claro y con disyunción columnar pero cuyos prismas son de menor espesor y de una gran longitud. En zonas áridas, los pitones dan resaltes bastante notables y no presentan alteración, sin embargo en zonas humedas, aunque siguen dando desniveles, escarpados, están mucho más alterados, sus fisuras están colonizadas por plantas y existen taludes de derrubios.
Las lavas fluidas discurren por los sectores más bajos topográficamente, y la erosión posterior puede llegar a dar un relieve invertido, ya que las aguas salvajes y torrentes erosionan las laderas adyacentes, pero no las lavas del fondo del valle por ser más resistentes. Al final se obtiene un relieve volcanico invertido, y a la superficie de las coladas que han sobrevivido a la erosión se le llama mesa (Mesa de Tejina, Tenerife).
Otras formas de modelado de relieve que pueden observarse en Canarias son:
a. Playas: Acumulación de materiales detríticos formando una alineación que se adapta a las líneas de costa.
b. Dunas Litorales: Las arenas acumuladas en las playas y sobre todo en la bajamar de las rasas actuales, son arrastradas por los vientos que soplan del mar y acumuladas tierra adentro, pero cercanas a la costa, en campos de dunas. Ej: Dunas de Maspalomas, Dunas de Corralejo.
c. Depósitos aluviales: Se deben a la acción de las aguas salvajes. Son transportados a través de valles o barrancos llegando en muchos casos hasta la desembocadura de ellos,
donde se depositan en diferentes capas formando terrazas del tipo de la Terraza de las Palmas (Formación Detrítica de Las Palmas), que debido a las transgresiones y regresiones marinas está formada por la alternancia de depósitos continentales (aluviones) y depósitos marinos. La base de la formación está formada por fonolitas. Su edad, datada por fósiles marinos, la sitúa en el Plioceno. La columna litológica general de la Terraza cpmenzaría, en la base, con rocas fonolíticas, y sucesivamente: rocas sedimentarias de caracter continental (piedemonte inferior), rocas sedimentarias de origen marino y rocas sedimentarias de origen continental (piedemonte superior).
d. Barrancos: El modelado del relieve insular está condicionado por la red de barrancos que recogen agua de sus respectivas cuencas. Las lluvias torrenciales en las cumbres van erosionando con preferencia la región central de la que irradian todas las cuencas cuyas amplias cabeceras se van estrechando hacia el tramo medio del cauce. Normalmente aparecen secos, pero a principios de siglo casi todos llevaban una corriente, más o menos regular de agua.Los interfluvios son las formas del relieve que quedan entre dos barrancos, como es el caso de las rampas, en sectores modernos de las islas, con barrancos menos profundos y laderas no demasiado erosionadas. Y también de los cuchillos.
e. Valles en U: Se trata de valles en V normales, pero sus desarrollados piedemontes (derrubios de ladera) se extienden casi hasta el eje del cauce.
f. Cuchillos: Agudas crestas que quedan como testigos de la erosión de las laderas y normalmente son líneas divisorias entre dos valles o barrancos. Asociados a formaciones antiguas.
g. Plataforma de abrasión: Se forma como consecuencia de la acumulación de materiales resultantes de la acción del oleaje sobre el acantilado que lo hace retroceder. Ej: Dedo de Dios (Risco Partido).
h. Panales o alveolos: Oquedades originadas en la roca por la acción del viento cargado de partículas.
i. Mesas: Es el resultado de la acción erosiva de las aguas salvajes sobre las laderas de un valle ocupado por una colada basáltica. Se van abriendo pequeños barrancos en los bordes de la colada lávica y dada su resistencia, la incisión prospera rapidamente en los lugares que antes ocupaban las laderas. La antigua colada de lava puede llegar a localizarse topográficamente más elevada que las antiguas laderas, ahora convertidas en valle, se habla de relieve invertido y a la antigua superficie de las coladas, se les denomina mesa, por su aspecto llano.
j. Glacis: Derrubios depositados al final de una ladera escarpada y originados por la acción de las aguas salvajes.
k. Taffonis: Oquedades originadas en las rocas originadas por la humedad del aire. Se manifiestan sobre todo en las zonas litorales por acción del spray marino. (Alcanzan su máximo desarrollo en las Series Antiguas)
l. Valles en V: Originados por la acción de las aguas salvajes o de arroyada.
ll. Calderas de erosión: (vistas en los módulos 8 y 9). Relacionadas con los barrancos.
m. Terrazas: Depósitos de sedimentos.
n. Playas levantadas: Debidas a movimientos eustáticos.
o. Procesos periglaciares: En las cumbres de Tenerife y La Palma, las heladas nocturnas y las nevadas permiten la aparición de geliflacción y solifluxión y los típicos suelos poligonales.
